De la ruptura vascular a la presión intracraneal
Una de las complicaciones más críticas de las malformaciones arteriovenosas es la ruptura, que puede provocar un hematoma subdural o un hematoma epidural de consecuencias graves. Este sangrado no solo afecta el tejido circundante, sino que puede derivar en una hidrocefalia obstructiva si el drenaje del líquido cefalorraquídeo se ve comprometido. En pacientes que también presentan un aneurisma cerebral asociado, el riesgo hemorrágico se multiplica, exigiendo un plan de tratamiento que priorice la exclusión de la lesión para proteger la integridad del sistema nervioso.